samuel sanchez: el bioquímico que combate el cáncer con microrobots – Biodispositivos nanotecnológicos capaces de transportar el fármaco hasta el corazón del tumor. Samuel Sánchez Ordóñez recurre a Viaje Alucinante para argumentar su trabajo. En 1966, y en una película de ciencia ficción un equipo de médicos con submarino es miniaturizado para sanar a un individuo desde el interior de su organismo. Su propio ‘viaje alucinante’, hasta la actualidad, estuvo sembrado de éxitos.

Usa tecnología punta en biomedicina para ver las relaciones de sus gadgets en el interior de un organismo: microscopios de superresolución, tomografía por emisión de positrones, tomografía de coherencia óptica o resonancia magnética para continuar a nanobots imantados para aceptar su rastreo. Los radiólogos tienen que tener la posibilidad de visualizar a dónde se encuentran mandando las sustancias y cómo están interactuando. Sus medirobots tratarán a pacientes vivos.

Actualmente el régimen se inyecta de manera directa, pero no hay fluído que lo transporte. En las articulaciones, se queda en el líquido sinovial. Y el cáncer de vejiga tiene una reincidencia muy alta. Creen que tienen la posibilidad de hacer las cosas con un método diferente, propulsando el fármaco hasta las capas internas del tumor. Es sustancial. Según estudios, solo el 0,7% de los portadores está alcanzado ese núcleo. Desterremos en este momento la imagen de una aeronave microscópica cargada de tecnología esquivando nuestros glóbulos rojos mientras surca nuestras venas. Los nanobots que ha creado Sánchez son esferas biomédicas de óxido de silicio que llevan el fármaco dentro.

El medirobot debe cumplir otra funcionalidad elemental: dejar en libertad el fármaco una vez alcancen su propósito. Y se consigue por medio de una señal de calor o de luz. Pero hay un paso más ambicioso todavía: el que los nanobots sean capaces de recorrer el cuerpo rastreando por su cuenta, en lugar de perseguir anticuerpos particulares. Es la quimiotaxis, la línea de exploración más puntera en este preciso momento. La simplicidad es amiga de la verdad y la satisfacción del combustible que propulsa la nanoesfera tendría un provecho terapeútico.

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